Durante décadas, la industria tecnológica siguió una lógica predecible: los chips de memoria se volvían más baratos con el paso del tiempo, lo que permitía lanzar computadoras, teléfonos y otros dispositivos cada vez más potentes a precios más accesibles. Sin embargo, esa tendencia comenzó a cambiar.
Empresas de tecnología, automotrices, minoristas y fabricantes de dispositivos médicos advierten que el suministro de memorias atraviesa un desequilibrio sin precedentes. Al mismo tiempo, consumidores de todo el mundo empiezan a notar el impacto mediante equipos más caros y una oferta más limitada.
La inteligencia artificial cambió las reglas del mercado
Las principales consecuencias por la escasez de chips y memorias están en el crecimiento de la infraestructura para IA. Cada modelo necesita enorme centros de datos equipados con miles de procesadores especializados capaces de entrenar y ejecutar algoritmos cada vez más complejos.
Sin embargo, estos procesadores no funcionan solos. También requieren grandes cantidades de memoria de alto rendimiento para mover información a gran velocidad. Entre ellas destaca la HBM (High Bandwidth Memory), un componente indispensable para los sistemas de inteligencia artificial más avanzados.
El despliegue acelerado de centros de datos disparó la demanda de este tipo de memorias. Las grandes empresas tecnológicas incrementaron sus inversiones en infraestructura y firmaron contratos de varios años para asegurar el suministro antes que sus competidores.
Esta situación modificó el equilibrio de toda la industria. Los centros de datos, que hace pocos años consumían una proporción menor de la memoria mundial, ahora representan cerca de la mitad de la demanda global.
¿Por qué los fabricantes producen menos memorias para productos de consumo?
Desde el punto de vista de los fabricantes, la decisión responde principalmente a razones económicas.
Las memorias destinadas a servidores para inteligencia artificial generan mayores márgenes de ganancia que las utilizadas en computadoras personales, celulares inteligentes o consolas de videojuegos.
Ante la capacidad limitada de fabricación, las empresas optan por producir aquello que ofrece una rentabilidad superior. Por ejemplo, si los vehículos de lujo dejan ganancias mucho mayores que los modelos compactos, la empresa destinaría más líneas de producción a los de lujo y reducirá los compactos.
Samsung, SK Hynix y Micron han concentrado buena parte de su producción en memorias para inteligencia artificial y servidores. En consecuencia, disminuye la disponibilidad de componentes utilizados en millones de dispositivos de consumo masivo.
Consecuencias por la escasez de chips y memorias
La menor disponibilidad de memorias ya comienza a reflejarse en distintos mercados.
Uno de los primeros efectos ha sido el incremento acelerado en los precios de la memoria DRAM, utilizada en equipos capaces de hacer varias tareas al mismo tiempo, y NAND, que almacena de forma permanente archivos, fotos, aplicaciones y el sistema operativo. Algunos tipos de memoria duplicaron su precio durante el 2025 y posteriormente registraron nuevos aumentos de entre 40% y más de 90% después del primer trimestre del 2026. Incluso algunos módulos DDR5 utilizados en computadoras personales llegaron a cuadruplicar su precio.
Estos incrementos terminan trasladándose a los productos finales: computadoras, celulares inteligentes, tabletas, consolas de videojuegos, unidades SSD, memorias USB e incluso algunos vehículos incorporan estos componentes, por lo que sus costos de fabricación también aumentan.
¿Por qué la producción no puede aumentar rápidamente?
A diferencia de otras industrias, fabricar más chips no consiste simplemente en abrir una nueva línea de producción.
Construir una planta de semiconductores requiere inversiones multimillonarias, tecnología altamente especializada y varios años de trabajo antes de comenzar a fabricar de manera estable.
Aunque gobiernos y empresas anunciaron enormes programas de inversión, la mayor parte de esas nuevas instalaciones no comenzará a aportar capacidad significativa sino hasta 2027 o incluso 2028.
Además, muchas inversiones actuales se destinan a infraestructura, empaquetado avanzado y procesos complementarios que no incrementan de inmediato la producción de memorias o chips.
Por esta razón, aun cuando la industria está invirtiendo cifras históricas, la oferta seguirá siendo limitada durante varios años.
Incluso directivos de fabricantes como la surcoreana SK Hynix reconocen que la demanda de memorias para inteligencia artificial continuará superando la capacidad de producción durante buena parte de la década.
¿Qué significa esto para consumidores y empresas?
Mientras la demanda continúe creciendo más rápido que la oferta, los precios seguirán bajo presión.
Las empresas deberán asumir mayores costos para fabricar equipos electrónicos, renovar infraestructura tecnológica o ampliar sus centros de datos. Muchas trasladarán parte de esos incrementos al consumidor final.
Eso explica por qué algunos fabricantes ya comenzaron a aumentar los precios de computadoras, tabletas y consolas de videojuegos.
Las consecuencias por la escasez de chips y memorias también puede reflejarse en tiempos de entrega más largos, menor disponibilidad de algunos modelos y mayores costos para industrias que dependen de componentes electrónicos especializados.
La carencia mundial de memorias dejó de ser un problema temporal para convertirse en una transformación estructural a causa de la inteligencia artificial. La creciente demanda de infraestructura para IA modificó las prioridades de los fabricantes y desplazó parte de la producción destinada a productos de consumo.
Mientras las nuevas plantas tardan varios años en entrar en operación, consumidores y empresas seguirán enfrentando precios elevados, inventarios limitados y una competencia creciente por componentes esenciales. Todo indica que la presión sobre el mercado continuará durante los siguientes años.
Al mismo tiempo, este reacomodo abre oportunidades para países capaces de integrarse a la cadena global de semiconductores.
Por ejemplo, México cuenta con experiencia en actividades como ensamble, pruebas, empaque y algunas tareas de diseño de semiconductores, donde ya participan empresas internacionales.
Además, la cercanía con Estados Unidos representa una ventaja importante dentro del proceso de nearshoring. Estar a pocas horas del principal mercado consumidor facilita la integración de cadenas regionales de suministro.
Si logra fortalecer la inversión, desarrollar talento especializado y ofrecer condiciones estables para la industria, México podría ampliar su participación en este sector durante los próximos años.








