En medio de la mayor crisis del cacao en décadas, donde los costos de producción han alcanzado niveles históricos, el líder mundial en la industria chocolatera, Barry Callebaut, ha decidido apostar por la inteligencia artificial para buscar alternativas de ingredientes que les permitan reducir el uso de esta materia prima.
Un equipo internacional de científicos, respaldado por la startup líder en desarrollo de interfaces cerebro-computadora, Science Corporation, logró un avance sin precedentes en la ciencia médica con la creación de PRIMA, un innovador dispositivo tecnológico impulsado por un implante ocular y unas gafas inteligentes, que puede devolver parcialmente la vista a las personas que padecen de ceguera degenerativa relacionada con la edad o DMAE por sus siglas en inglés.
Los hallazgos de la investigación liderada por el Dr. Frank Holz, director del Departamento de Oftalmología del Hospital Universitario de Bonn, fueron publicados esta semana en la prestigiosa revista médica, New England Journal of Medicine.
Según el artículo, PRIMA fue desarrollado por científicos de 5 distintos países y creado en base a las distintas investigaciones del Dr. Daniel Palanker de la Universidad de Stanford, quien desde hace más de una década estudia la aplicación de tecnologías ópticas y electrónicas para la restauración de la vista.
“Este estudio confirma que, por primera vez, podemos restaurar la visión central funcional en pacientes con ceguera avanzada por atrofia geográfica”, declaró el Dr. Holz. “El implante representa un cambio de paradigma en el tratamiento de la DMAE”, añadió al respecto.
¿Cómo es que lograron devolverle la vista a personas con ceguera con PRIMA?
El innovador dispositivo desarrollado por Science Corporation gira en torno a un diminuto implante fotovoltaico subretinal de apenas 2 milímetros por 2 milímetros, equivalente al tamaño de una tarjeta SIM. Mediante un procedimiento quirúrgico, el microchip se implanta debajo de la mácula, que es la pequeña área amarilla en el centro de la retina responsable de la visión central detallada y el reconocimiento del color, para realizar el trabajo de las “células bipolares” del ojo que se han ido deteriorando con la edad.
Por otro lado, el implante se complementa con unas gafas inteligentes equipadas con una cámara y un proyector de luz infrarroja. A través de estos componentes, los lentes capturan el entorno visual y envían la información directamente al implante.
Posteriormente, el microchip ocular convierte la luz infrarroja en impulsos eléctricos que estimulan las células bipolares aún funcionales de la retina, lo que permite que las señales visuales viajen por el nervio óptico hasta el cerebro para que este lo interprete como imagen.

Los resultados de PRIMA son esperanzadores
Los científicos detrás del desarrollo de PRIMA pusieron a prueba las capacidades de su dispositivo mediante un ensayo clínico realizado en 17 centros médicos de cinco países, en el que participaron 38 pacientes, de los cuales el 84% presentaron mejoras significativas en su visión.
De hecho, de acuerdo con los investigadores, 32 de los 38 participantes lograron recuperar la capacidad de leer letras, números, palabras y hasta frases completas. Algunos pacientes incluso lograron resolver crucigramas o volver a leer libros completos, actividades que antes eran imposibles para ellos.
Cabe señalar que los pacientes que recuperaron su visión mediante la tecnología de PRIMA solo podían ver en blanco y negro. No obstante, los científicos se jactan de que los resultados marcan un hito en la oftalmología moderna.
“Hasta hoy, no existía ningún tratamiento capaz de devolver la vista a quienes la habían perdido por degeneración macular seca”, subrayó el coautor del estudio, Mahi Muqit, cirujano vítreorretiniano del Hospital Moorfields de Londres. “Este avance le devuelve la esperanza a millones de personas”, puntualizó.
¿Cuál es el siguiente paso para la tecnología de PRIMA?
Tras la publicación del estudio, el Comité de Monitoreo de Seguridad de Datos del estudio solicitó la aprobación de PRIMA para el mercado europeo, por lo que se espera que el dispositivo esté disponible para uso clínico en dicho continente tan pronto como el próximo año, sin embargo, en Estados Unidos aún continúa el proceso de evaluación por parte de la FDA.
Mientras tanto, los investigadores anunciarón que continuarán perfeccionando el dispositivo y sus componentes ópticos con el objetivo de optimizar la resolución de las imágenes y ampliar su aplicación a un mayor número de pacientes en todo el mundo.
Por su parte, Max Hodak, fundador y CEO de Science Corporation aseguró, que este avance representa solo el inicio de una nueva era en la interfaz entre el cerebro y la tecnología. “Nos entusiasma imaginar un futuro en el que la ceguera deje de ser una condena permanente”, concluyó.







