Desde que la compañía de Sam Altman anunció su alianza con el Departamento de Guerra, las desinstalaciones de ChatGPT en Estados Unidos han aumentado un 295% y al mismo tiempo, las descargas de Claude, su rival directo de Anthropic, están incrementando día con día.
Luego de que las negociaciones entre Anthropic y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos fracasaran la semana pasada, OpenAI anunció este fin de semana que ellos sí lograron cerrar un acuerdo con el también llamado “Departamento de Guerra”, con el fin de permitirles utilizar sus modelos avanzados de IA en entornos clasificados del Pentágono. Sin embargo, hasta ahora la nueva alianza ha generado una reacción pública mayormente negativa que está impactando duramente tanto a la reputación como a las métricas de la compañía liderada por Sam Altman.
Las negociaciones entre Anthropic y el Pentágono colapsaron luego de que ambas partes no llegaran a un acuerdo sobre los límites de uso de la inteligencia artificial para cuestiones de vigilancia doméstica masiva, así como en armas totalmente autónomas. De hecho, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, declaró públicamente que le parecía que “ciertos usos de la IA podían potencialmente socavar valores democráticos fundamentales” y por eso decidieron retirarse.
Ante la negativa, el presidente Donald Trump ordenó a las agencias federales que dejaran de utilizar cualquier solución de Anthropic, por lo que además del Departamento de Defensa, los Departamentos de Estado, Tesoro y Salud, suspendieron su uso. Fue entonces cuando OpenAI aprovechó para avanzar en una negociación que llevaba tiempo gestándose, pero que hasta ahora no se había consolidado.
¿Qué implica el acuerdo entre OpenAI y el Departamento de Defensa de EUA?
OpenAI reveló que el acuerdo permitirá al Departamento de Defensa desplegar sus modelos avanzados de inteligencia artificial dentro de redes clasificadas, con el objetivo de “fortalecer capacidades estratégicas, operativas y analíticas en un entorno donde la IA ya se perfila como un elemento clave en la competencia global”.

Según la firma de IA, el objetivo central de la asociación es dotar al gobierno estadounidense de herramientas más sofisticadas para procesar información, optimizar la toma de decisiones y enfrentar amenazas emergentes, a medida que otros actores internacionales también están acelerando la integración de estas tecnologías en sus estructuras militares.
Cabe destacar que de acuerdo con el comunicado oficial, el despliegue de la tecnología de OpenAI se realizará exclusivamente a través de la nube, sin implementación directa en dispositivos “edge”, lo que según la compañía detrás de ChatGPT, impide su integración directa en sistemas de armas autónomas.
Por otro lado, para garantizar que sus soluciones de inteligencia artificial sean utilizadas responsablemente por el Departamento de Guerra, el acuerdo incluye un apartado que indica explícitamente que la tecnología de OpenAI no se utilizará para cuestiones de vigilancia doméstica masiva, ni para dirigir sistemas de armas autónomas sin control de humanos. Además, la empresa mantendrá participación activa en el despliegue de sus modelos, acompañando su uso dentro de los marcos acordados. Sin embargo, pese a dichas especificaciones el acuerdo no fue bien recibido por los usuarios de la tecnología de OpenAI.
Usuarios castigan a ChatGPT y Claude toma la delantera
Apenas horas después del anuncio, comenzaron a circular en redes sociales llamados a eliminar la aplicación de ChatGPT en señal de protesta y sus datos en las tiendas de aplicaciones no tardaron en reflejar el descontento de los usuarios.
De acuerdo con firmas de análisis de mercado, las desinstalaciones de ChatGPT en Estados Unidos se dispararon un 295% después del acuerdo con el Departamento de Defensa, una cifra sin precedentes para la plataforma tomando en cuenta que la tasa habitualmente ronda alrededor de un 9%.
Al mismo tiempo, las reseñas de una estrella aumentaron un 775% y las calificaciones de cinco estrellas cayeron un 50%. Mientras tanto, las descargas de ChatGPT disminuyeron un 18% interanual el fin de semana, después de que había incrementado un 14% justo el día previo a que se anunciara el acuerdo.
El efecto colateral benefició directamente a Claude, el modelo de IA de Anthropic, que rápidamente escaló posiciones hasta colocarse en el primer lugar de descargas en la App Store en Estados Unidos y al menos otros seis países europeos durante el fin de semana.
En contraste con OpenAI, las descargas del chatbot de Anthropic desde el anuncio, han aumentado entre 37% y 51%, provocando que por primera vez en la historia Claude superara a ChatGPT en instalaciones diarias. Esto debido a que para muchos usuarios, la postura de Anthropic de negarse a aceptar ciertas condiciones fue interpretada como una señal de coherencia ética frente a la presión gubernamental.
Altman rectifica y fortalece los términos del contrato
Ante la reacción negativa del mercado, Sam Altman reconoció públicamente que la compañía “no debió haberse apresurado” al anunciar el acuerdo y admitió que la forma en que fue comunicado generó la percepción de que OpenAI actuó de manera oportunista.
Por lo tanto, la compañía realizó modificaciones adicionales en la redacción del contrato para establecer explícitamente que sus soluciones de IA “no se utilizarán intencionalmente para la vigilancia interna de personas y/o ciudadanos estadounidenses”, incluso mediante el uso de información personal adquirida comercialmente. Además, OpenAI subrayó que cualquier uso de sus herramientas de IA por parte de agencias de inteligencia como la NSA requeriría modificaciones adicionales al acuerdo original.
Finalmente, Altman expresó que espera que la administración de Trump pronto ofrezca condiciones similares a otros laboratorios de IA, incluyendo Anthropic, con el fin de seguir reduciendo las fricciones entre el gobierno y la industria tecnológica.







