A pesar de que la inteligencia artificial continúa expandiéndose a prácticamente todos los sectores de la sociedad, una gran cantidad de adultos estadounidenses mantiene una visión más preocupada que optimista respecto a los efectos nocivos que esta tecnología pudiera tener en algunas de las capacidades humanas más esenciales, como la creatividad y la comunicación.
Una nueva encuesta del Pew Research Center ha revelado que, a pesar de los grandes avances que se han logrado en el campo de la inteligencia artificial en los últimos años, actualmente existe un sentimiento generalizado de escepticismo en torno a los beneficios de esta tecnología entre los adultos estadounidenses.
De acuerdo con el estudio reciente de la firma de investigación, el cual se basó en una encuesta aplicada a 5,126 adultos en Estados Unidos entre el 9 y el 15 de junio de 2025, más de la mitad de los adultos estadounidenses (53%) teme que esta tecnología esté deteriorando la capacidad de las personas para pensar de forma creativa, mientras que sólo el 16% cree que puede ayudar a mejorarla.
Por otro lado, según los hallazgos de la investigación, la mitad de los encuestados (50%) considera que la inteligencia artificial afectará significativamente la habilidad de los seres humanos para forjar vínculos afectuosos con otras personas y apenas un 5% cree que puede ayudar a fortalecerla.
Crece la desconfianza hacia la IA pese a su integración en la vida diaria
Uno de los descubrimientos más interesantes de la investigación es que, curiosamente, a pesar de que hoy en día la inteligencia artificial está más integrada que nunca en el día a día de las personas, la desconfianza en torno a dicha tecnología ha incrementado.
El informe demuestra que uno de cada dos estadounidenses se siente más preocupado que entusiasmado por el creciente uso de la IA en su vida cotidiana, una cifra que aumentó en comparación con el 2022, año en el que según otra encuesta previa del PRC solamente el 37% de los encuestados expresó sentir más miedo que emoción. Adicionalmente, hoy en día solo el 10% dijo sentirse más entusiasmado que preocupado por la inteligencia artificial y un 38% admitió sentir una mezcla de ambas emociones.

De acuerdo con los investigadores, este cambio de percepción se debe a la tensión que se ha acentuado en los últimos años por el hecho de que la misma tecnología que promete eficiencia y comodidad, también ha comenzado a generar miedo entre los adultos estadounidenses por su potencial para reemplazarlos en cuestiones laborales. De hecho, el 57% de los encuestados considera que los riesgos sociales de la IA son elevados, en comparación con un 25% que percibe grandes beneficios.
Desconfían de la IA, pero aun así no dejan de utilizarla
El estudio demuestra que a pesar de la desconfianza en torno a la inteligencia artificial, la mayoría de los estadounidenses no están totalmente negados a utilizarla en su vida diaria. Tres de cada cuatro encuestados admitieron que estarían dispuestos a permitir que la IA los asista en tareas diarias o repetitivas y cerca del 60% afirmaron que utilizarían aún más esta clase de tecnología si tuvieran mayor control sobre cómo funciona realmente. Estas cifras reflejan que a pesar de que las personas desconfían de los algoritmos, también reconocen su utilidad y valor, tanto para simplificar procesos como ahorrar tiempo.
Por otro lado, a pesar de que el 76% de los adultos estadounidenses consideran que es sumamente importante distinguir si una imagen, video o texto fue creado por un humano o por un modelo de IA, más de la mitad (53%) admitió no sentirse capaz de hacerlo con total seguridad, lo que ha incrementado las preocupaciones en torno a la desinformación, fraude digital y manipulación de contenidos, desafíos que hoy ponen a prueba la credibilidad de los entornos digitales.
Estadounidenses delimitan los usos de la inteligencia artificial
En cuanto al papel que la IA debería desempeñar en la sociedad, los estadounidenses marcan una clara línea entre sus usos técnicos o profesionales y cuestiones personales. Mientras la mayoría está de acuerdo con su implementación en ámbitos analíticos o científicos, como el pronóstico del clima (74%), la detección de fraudes financieros (70%) o el desarrollo de medicamentos (66%), al mismo tiempo rechazan su intervención en cuestiones íntimas.
De hecho, dos de cada tres personas encuestadas consideraron que no debería influir en la búsqueda de pareja y un 73% se opone a que tenga participación en temas religiosos.
Los hallazgos del estudio del Pew Research Center, reflejan una sociedad que oscila entre la fascinación y el miedo frente a una revolucionaria tecnología como la inteligencia artificial que está comenzando a transformar con una velocidad sin precedentes, la manera en que los seres humanos pensamos, nos comunicamos y desarrollamos tanto en lo personal como en lo profesional.







