Según la compañía detrás del robot, el androide está equipado con un útero artificial que replica las condiciones de un embarazo natural, lo que le permite encargarse completamente del proceso de gestación y nacimiento de un humano real.
La empresa de robótica china, Kaiwa Technology, aprovechó la celebración de la Conferencia Mundial de Robótica 2025 celebrada a finales de agosto en Beijing, para realizar un anuncio que desató la polémica en redes sociales.
La compañía liderada por el científico Zhang Qifeng, reveló que está trabajando en el desarrollo del primer “robot humanoide del mundo para embarazos” que según sus creadores, es capaz de encargarse de la gestación de un bebé humano desde la concepción hasta el parto, en busca de ofrecer a las personas con problemas de fertilidad una nueva alternativa para que puedan tener hijos.
Un nuevo robot capaz de “dar a luz” a un bebé real
Zhang Qifeng, quien además de ser fundador de la compañía es investigador de la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, reveló que no pretenden simplemente construir una incubadora externa, sino más bien un humanoide de tamaño real con un módulo abdominal robótico integrado con un útero artificial avanzado que replica las condiciones de un embarazo natural, mediante líquido amniótico artificial, un cordón umbilical sintético y un sistema de transferencia de nutrientes que imita la función de la placenta.
Según Zhang, la tecnología de úteros artificiales ya ha alcanzado suficiente madurez gracias a investigaciones y pruebas previas, citando el caso de unos corderos prematuros que lograron ser mantenidos con vida gracias a unas “biobolsas artificiales” en el Hospital Infantil de Filadelfia.
El prototipo del robot para embarazos se encuentra en desarrollo y la compañía prevé lanzarlo oficialmente en 2026, con un precio estimado de 100,000 yuanes, equivalentes a aproximadamente $14,000 dólares, muy por debajo de los costos de renta de úteros en mercados como Europa y Estados Unidos.
¿Cómo funciona el “embarazo robótico”?

Los resultados del estudio publicado en la revista Cell fueron realmente sorprendentes. En una serie de pruebas realizadas por los investigadores, en las cuales tomaron como referencia un vocabulario de más de 125,000 palabras, el sistema logró reproducir oraciones completas con un nivel de exactitud cercano al 74%.
Además de lo anterior, el equipo implementó una innovadora función de seguridad basada en una contraseña mental. Esto significa que, para activar el sistema, los pacientes debían pensar en la frase “Chitty Chitty Bang Bang”, la cual fue reconocida por el modelo de IA en un 98.75% de los intentos. Los investigadores explicaron que eligieron esa frase porque activa zonas del cerebro muy específicas que son sencillas de detectar.
El objetivo de esta contraseña mental, además de probar el funcionamiento de su modelo de IA que traduce los pensamientos en palabras, es garantizar la privacidad de los pacientes evitando que la computadora decodifique ideas que prefieren mantener confidenciales, salvaguardando así su privacidad.
El impacto potencial del nuevo modelo de IA
Los científicos detrás del nuevo modelo de IA capaz de traducir los pensamientos de las personas, aseguran que el impacto potencial de este avance es enorme.
Según los investigadores de Stanford, en un futuro no muy lejano, esta tecnología podría permitir que pacientes con parálisis u otros trastornos motores que les imposibilitan la articulación del lenguaje recuperen su capacidad de comunicarse sin necesidad de pronunciar un solo sonido, ya que pensar en una frase sería suficiente para que el sistema exprese por ellos lo que quieren decir.
De acuerdo con Erin Kunz, investigadora de Stanford y coautora principal del estudio, para muchas personas esto podría significar volver tener la oportunidad de interactuar con sus seres queridos, expresar necesidades básicas y recuperar parte de su autonomía.
Por otro lado, pese a que los resultados son prometedores, los científicos admiten que la tecnología aún se encuentra en fase experimental. Si bien la precisión del sistema es alta, todavía no permite mantener conversaciones fluidas y sin errores, por lo que los investigadores tienen planeado ampliar sus pruebas, explorar otras regiones cerebrales asociadas al lenguaje y seguir perfeccionando el hardware para que sea completamente inalámbrico y más fácil de utilizar.
Mientras tanto, el implante cerebral desarrollado por los científicos de Stanford no solo representa un hito médico y tecnológico, sino también podría significar una transformación importante en la relación de las personas con las máquinas, allanando el camino para un futuro en el que los humanos puedan controlarlas solo con su pensamiento.







