Los hallazgos de la investigación señalan que tras observar una versión infantil de su propio rostro creada con un filtro de IA, los participantes lograron recordar memorias formadas durante las primeras etapas de su vida.
Un experimento realizado por un grupo de científicos de la Universidad Anglia Ruskin, en Cambridge, está dando la vuelta al mundo, ya que los hallazgos de su investigación publicada esta semana en la revista Nature Scientific Reports, sugieren que la inteligencia artificial tiene un gran potencial para ayudar a las personas a recuperar memorias autobiográficas o recuerdos reprimidos de su infancia.
Cómo puede ayudar la inteligencia artificial a recuperar recuerdos reprimidos
El estudio fue liderado en conjunto por el neurocientífico e investigador de la Universidad de Dakota del Norte, Utkarsh Gupta, y la Dra. Jane Aspell, directora del Laboratorio del Yo y el Cuerpo de ARU. Involucró a 50 adultos que participaron en una experiencia que consistía en mirar una versión infantil de sí mismos hecha con inteligencia artificial.
Mediante un sistema de IA, los investigadores desarrollaron un filtro visual diseñado para replicar en tiempo real los gestos y movimientos de los participantes, pero mostrando una versión rejuvenecida de su rostro, tal como si se estuvieran viendo al espejo, pero cuando eran pequeños. Al mover la cabeza o sonreír, la imagen respondía con naturalidad, provocando una ilusión de reconocimiento corporal denominada “distorsión facial ilusoria”.
El propósito era hacer que el cerebro reconociera ese rostro infantil como propio, con el objetivo de tratar de activar memorias asociadas a esa etapa de la vida. Mientras tanto, un grupo de control alternativo observó su rostro en el espejo sin alteraciones para comparar los resultados.
Cómo influye la autopercepción en lo que recuerdan las personas

Tras la experiencia, los voluntarios participaron en entrevistas diseñadas para evocar recuerdos tanto del presente como del pasado y los resultados fueron sorprendentes. Los participantes que pasaron un tiempo viendo su versión infantil de inteligencia artificial, recordaron con mayor detalle escenas, sensaciones y emociones de su niñez, mientras que el grupo de control mostró un acceso más limitado a memorias antiguas.
“Descubrimos que los cambios temporales en la percepción corporal pueden mejorar notablemente el acceso a los recuerdos de la infancia si se sustituye el rostro por una versión infantil”, declaró Gupta.
Adicionalmente, el investigador explicó que lo anterior se debe a que el cerebro almacena información sobre el cuerpo junto a los recuerdos de los eventos, por lo que exponer a las personas a señales similares puede ayudarles a recuperar memorias reprimidas en el subconsciente “incluso décadas después”.
De hecho, los investigadores aseguran que su descubrimiento demuestra que los recuerdos no dependen únicamente de la actividad cerebral, sino también de las sensaciones físicas y la autopercepción corporal asociadas al momento vivido, por lo tanto, cuando una persona experimenta de nuevo esas señales, su mente puede “reconectarse” con experiencias olvidadas.
Sientan las bases para aplicaciones terapéuticas en el campo de neurociencia
Los expertos sugieren que los hallazgos del estudio abren la puerta a nuevas aplicaciones terapéuticas de la inteligencia artificial en el campo de la neurociencia y la salud mental. La Dra. Jane Aspell explicó que esta tecnología podría utilizarse, por ejemplo, para tratar casos de pérdida de memoria, deterioro cognitivo o incluso para explorar los mecanismos del cerebro detrás de la llamada “amnesia infantil”, el fenómeno que impide a la mayoría de las personas recuperar con ayuda de la inteligencia artificial, recuerdos formados incluso antes de los tres años.
“Nuestro descubrimiento sugiere que el yo corporal y la memoria autobiográfica están profundamente vinculados”, señaló la Dra. Aspell. “Si ayudamos al cerebro a revivir aspectos físicos del pasado, podemos facilitar el acceso a recuerdos remotos”, añadió al respecto.
Tanto la Dra. Aspell como Utkarsh Gupta confían en que en un futuro no muy lejano será posible desarrollar ilusiones corporales más avanzadas que permitan explorar diferentes etapas de la vida e incluso crear intervenciones personalizadas para personas con problemas de memoria.
“Estos resultados son realmente emocionantes, porque podrían revolucionar nuestra comprensión de cómo la mente y el cuerpo trabajan juntos para construir nuestra identidad y nuestras memorias”, puntualizó la Dra. Aspell.
El descubrimiento de los investigadores de ASU representa un gran avance en la comprensión del vínculo entre el cuerpo y la memoria, al demostrar que las experiencias sensoriales pueden ser una llave para acceder a recuerdos aparentemente inexistentes, pero que en realidad se encuentran almacenados en alguna parte de nuestro cerebro.
Si bien aún se trata de una investigación en fase experimental, sus implicaciones podrían transformar la forma en que se abordan los tratamientos relacionados con la pérdida de memoria o el deterioro cognitivo.









