Si realmente quieres ser exitoso, requieres aprender a fracasar y estar dispuesto a pasar por esta experiencia.
Imagina a tu papá preguntarte todas las semanas por tus fracasos y festejar contigo si tenías alguno que compartir. Así fue lo que vivió durante su infancia Sarah Blakely, CEO de SPANX, empresa de ropa interior femenina, nombrada en 2012 por Forbes como la mujer billonaria más joven en forjarse a sí misma.
A una redefinición distinta del concepto del fracaso le atribuye Sarah su éxito. Aunque sí tuvo que festejar muchas equivocaciones, ya que sus inicios no fueron fáciles.
El acostumbrarse a fallar, a verlo normal y como parte del proceso de descartar opciones que no funcionan, pero que nos acercan a la “buena”, es la mentalidad que le ayudó a esta empresaria a fortalecerse tras cada caída.
Intentar, intentar y aprender
La enseñanza del papá de Sarah, además de fomentarle un concepto del fracaso distinto y que perdiera el miedo a equivocarse, era el impulsarla a tratar, probar y volver a intentar y probar; lo que definitivamente es la clave para triunfar.

Por supuesto que para capitalizar cada intento, se requiere incluir el ingrediente del aprendizaje y evaluación de lo que falló y su por qué, esto como paso fundamental para buscar no cometer los mismos errores cada vez y lograr ir avanzando hacia el objetivo.
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“Detrás de cada incidente de fracaso hay una oportunidad o una lección”, Sarah Blakely
Thomas Alva Edison respondía a quien se burlaba de sus más de mil intentos para desarrollar la bombilla eléctrica, que con cada intento fallido lograba descartar una forma de que no funcionaba un foco, con lo que estaba más cerca de lograrlo y llegar a la que sí funcionaría.
WD-40 más allá de una fórmula
Si tienes una puerta que rechina o un tornillo que requieras aflojar, seguramente utilizarás este producto, sin saber el origen de su nombre, que es la abreviación de Water Displacement (Desplazamiento de Agua) y el 40 proviene del número de intentos de su empresa creadora, la Rocket Chemical Company de crear un producto exitoso.
En un inicio, la empresa trató de desarrollar una fórmula para ser utilizada en la industria aeroespacial para prever la corrosión de sus aeronaves. Después de muchos intentos y sin saber a dónde llegarían, hoy en día se encuentran en 4 de 5 casas en Estados Unidos, con ventas de más de un millón de latas por semana1.
¿Qué no es el fracaso?
Equivocarnos no es tratar de ser consistentes. Si haces lo mismo una y otra vez con la esperanza de llegar a los resultados esperados, sin aprender de cada experiencia para que el próximo intento sea con una nueva fórmula o apuesta de llegar a la meta.
La perfección no existe en el fracaso; al buscar ser perfecto, fomentarás el miedo de evitar fallar y por lo tanto la oportunidad de intentar.
La opinión propia y de los demás no debe ser importante, estos dañan y apagan los pensamientos de nuevas ideas.
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Date la libertad de no hacer caso a los juicios dañinos que inmovilizan y date cuenta que pueden ser propios o de extraños.
Un sentido mediocre de decir “me equivoqué” así es, cuando fallas comentes un error, pero tiene que ser de cierta forma analizado y planeado, creyendo que es el camino correcto; solo así te generará valor.
Cree que no es algo malo. A casi todos, en la escuela nos enseñaron a que fallar no era bueno, busca cambiar el mindset, hacía que es necesario para experimentar y lograr llegar a cosas distintas. De cierta forma hay que tratar de buscar fracasar.
Una opinión bastante generalizada entre los fondos de venture capital de Silicon Valley, es invertir en emprendedores que hayan experimentado un fracaso y aprendido de este. Asegúrate de que no sea en vano.
Referencias: 1Wd40.com