A partir del próximo año, las falsificaciones profundas pondrán en jaque a las organizaciones, mismas que deberán afilar su estrategia para no ver afectada su reputación.
El director de Finanzas recibió la llamada del CEO quien autorizó la transferencia de 500 mil pesos para pagarle a un proveedor. Al día siguiente, este último confirmó que no fue él quien la aprobó. Así, los deepfakes amenazan con poner en jaque a las empresas.
Las también denominadas falsificaciones profundas evolucionan y en 2020 se estima que serán usada contra las organizaciones.
“La mayoría de las tecnologías deepfake usan medios existentes, como audio y video, con los cuales entrenan a la inteligencia artificial para crear un modelo virtual de un objeto que quieren cambiar”, comentó a IT Web Anna Collard, fundadora y CEO de KnowBe4.
Collard agregó que si bien estas tácticas se usan en aplicaciones de entretenimiento, como aquellas que permiten modificar rostros. De igual manera, es posible aplicarlas para cometer fraudes.
Un ejemplo es engañar a colaboradores con el objetivo de que transfieran fondos o tomen decisiones críticas de forma rápida. Esto puede llegar a desestabilizar la operación del negocio.
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“Los videos y audios falsos distribuidos podrían engañar a los empleados para liberar o compartir credenciales de acceso, que posteriormente serían aprovechadas para ingresar a la red empresarial”, detalló Jonathan Morgan, CEO de New Knowledge, en una publicación de Symantec.
El riesgo de caer en la trampa es igual para los CEOs. Ellos serán manipulados con noticias falsas sobre la compañía. Dicha situación tendrá el potencial de provocar una caída en las acciones, dañando la reputación de la marca.

El riesgo de los deepfakes es latente, “vemos señales tempranas de que serán usadas para difundir desinformación política. Sólo es cuestión de tiempo para que se usen contra las empresas”, añadió Morgan.
Para las compañías es poco factible detener la propagación de las falsificaciones profundas. Conseguirlo implica no compartir audios o videos de altos ejecutivos, lo cual dificulta la comunicación con el público y los accionistas.
Con el objetivo de responder oportunamente, las organizaciones tienen que en enfocarse en cómo identificar patrones de distribución de deepfakes.
Al reconocer la amenaza, los equipos de comunicación corporativa se encargarán de mantener una narrativa sólida que prevenga los efectos o los mitigue.
Posteriormente, las organizaciones deberán encontrar soluciones basadas en blockchain con la finalidad de autenticar los contenidos y verificar que no estén alterados.
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No obstante, es necesario que las empresas colaboren con expertos que las ayudarán a identificar los deepfakes que las amenazan. Lograrlo requerirá de un despliegue tecnológico constante.