Personas y máquinas inteligentes deberán colaborar enfocadas al objetivo de brindar una personalización tanto en productos como servicios para satisfacer las necesidades del cliente.
A pesar de la “amenaza” que representa la automatización, lo cierto es que no presume un riesgo en cuanto a robo de empleos de las personas. Al contrario, es tanto el avance en la tecnología que se requerirá más colaboración entre humanos y robots, algo que destaca en la llamada Industria 5.0, porque al parecer la 4.0 ya se está quedando atrás, abriéndole paso a nueva era industrial.
Como breve repaso, la Industria 1.0 inició aproximadamente en 1784 con la producción mecánica y la fuerza del vapor y del agua; la 2.0 comenzó alrededor de 1870 con la división del trabajo, la producción en masa y la energía eléctrica; la 3.0 surgió en 1969 con los sistemas de tecnologías de información, la electrónica y la producción automática; por último, la 4.0 apenas emergió en el 2011 con el Internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial (IA), el big data, la nube y robótica.
Al igual que un proceso evolutivo, la transformación abre nuevas posibilidades, donde las máquinas, comúnmente señaladas en la ficción como rebeldes contra los seres humanos, en realidad estarán de su lado, facilitándoles la vida tanto a nivel personal como profesional. No solo se trata de generar armonía en las relaciones laborales, sino también elevar la productividad y darle un toque más humano a los productos y servicios.
Un camino sin retorno
Industria 5.0 alude a individuos de carne y hueso que trabajan junto con robots y sistemas inteligentes. Estos últimos estarán más enfocados en explotar las tecnologías exponenciales, como por ejemplo el IoT y los macrodatos, para brindar mejores resultados y en tiempo real. Por su parte, los humanos se encargarán de usar sus habilidades y conocimientos para ofrecer más valor.
Los clientes están ávidos de una mayor personalización a la hora de comprar los productos que desean. Por lo tanto, el componente humano se vuelve fundamental para lograr una mayor eficiencia y elevar la calidad de la producción debido a que las personas desarrollarán más su lado creativo y estarán enfocadas en supervisar los sistemas a fin de garantizar calidad en los resultados, mientras las máquinas se dedicarán a actividades rutinarias y repetitivas.
Las tareas pueden ser automatizadas entre un 20 y 80 por ciento, pero difícilmente podrán hacerlo al 100 por ciento1.
Como resultado, los humanos seguirán siendo imprescindibles dentro de las organizaciones, porque en todo caso, los robots forzarán a crear nuevos puestos de trabajo. Las empresas tendrán que encontrar formas de atraer y retener talento con los skills necesarios o en su caso, capacitar a los colaboradores.

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Con la masificación de la personalización, los empleados ahora deberán contar con un expertise invaluable para crear productos acordes a las exigencias de los consumidores. Será necesario que integren destrezas o tengan sus sentidos bien desarrollados para discernir de forma oportuna y realizar los ajustes necesarios en las mercancías o servicios en el momento y no esperar a que sea demasiado tarde.
La interacción de los humanos con los robots implicará un alto nivel de comprensión, debido a que los autómatas no son capaces —hasta el momento— de reconocer el lenguaje no verbal. En consecuencia, las personas requerirán de paciencia para lograr que la relación con las máquinas sea la más adecuada dentro de la organización.
A pesar de que las máquinas inteligentes son más consistentes y precisas con las actividades que realizan, carecen de otras características clave en un mundo que se encuentra en constante cambio: flexibilidad, adaptabilidad y pensamiento crítico. Por ello, en la Industria 5.0, la colaboración entre humanos y robots permitirá optimizar tiempos y recursos para lograr los objetivos.
Eficiencia y productividad
La Revolución 5.0 tiene como principal hilo conductor la interconexión entre máquinas, procesos y sistemas para elevar los niveles de desempeño. Sin embargo, el factor adicional es esa capacidad de cooperación entre personas y autómatas. Los efectos de semejante relación ya muestran resultados contundentes y que prometen un panorama totalmente diferente en las empresas.
Un ejemplo de lo anterior se encuentra en Rogers Corporation, una empresa de manufactura que se apoya en robots para realizar tareas, mientras cámaras registran datos visuales. Mediante este sistema, los empleados pueden completar varias actividades al mismo tiempo[1]. En caso de recibir notificaciones de que algo no anda bien, los colaboradores cuentan con la posibilidad de tomar medidas correctivas al instante.
Ante los buenos resultados, reflejados en una mejor eficiencia, la compañía se ha convertido en una evangelizadora del Industria 5.0. Con esta quinta revolución tecnológica se reconoce que tanto los seres humanos como las máquinas deben estar interconectadas para atender las necesidades de un entorno complejo en la manufactura.
Una vez que se implementan robots o máquinas inteligentes para colaborar con personas, no hay marcha atrás. No es posible volver a lo de antes, ¿te imaginas dejar de usar Word para realizar reportes a mano, a la vieja usanza? Definitivamente no.
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A pesar de los beneficios que presenta la Industria 5.0, con la colaboración entre humanos y robots, es importante tener en mente los riesgos. Entre mayor es la integración de los sistemas, aumentarán las vulnerabilidades que pueden llevar a un colapso que ponga en jaque las operaciones, no solo por cuestión de horas, tal vez hasta días, si a esto se suman ciberataques.
En consecuencia, las empresas deberán contar con una planeación estratégica que les permita prepararse de la mejor manera posible y visualizar cuáles son los resultados que buscan obtener. Más allá de ver el trabajo conjunto entre personas y máquinas, es importante ver cómo esta relación realmente produce resultados óptimos.
La Industria 5.0 está a la vuelta de la esquina, pronto se llegará la hora en que los robots se presenten a laborar en la empresa. Todos en la organización deberán estar preparados para una nueva de forma de trabajar que lo único que busca es generar resultados y atender las necesidades de los clientes de la mejor manera posible.