¿CÓMO VENCER LA RESISTENCIA DE LOS EMPLEADOS AL CAMBIO?

Administración-de-Proyectos

Por Jaime Bárcenas Ramos

Es primordial asegurarse que antes de iniciar un proyecto, todos los involucrados conozcan y entiendan bien su objetivo y función dentro de éste.

Si cualquier cambio organizacional pudiera limitase a las máquinas, los procesos, actividades o instalaciones físicas, la intervención sería relativamente sencilla. Sin embargo, la mayoría de los cambios significativos en el ambiente de trabajo requieren de la alteración de sentimientos, comportamientos y pensamientos de quienes laboran dentro de la organización. Al agregar este factor se aumenta la complejidad del proceso de cambio, por esta razón, la ejecución exitosa de un proyecto en la empresa requiere del entendimiento amplio de las personas implicadas.

El capital humano, debidamente guiado con los conocimientos, habilidades y actitudes adecuadas debe ser capaz de convertir en realidad situaciones tales como:

          Reestructuraciones de la empresa

          Cambios culturales como resultado de una fusión empresarial

          Nuevos sistemas o métodos diseñados para incrementar la productividad

Bajo esta alteración en el ambiente de la empresa se debe tener la preparación y disposición suficiente para adaptarse rápida y eficientemente. Inicialmente se debe conocer la situación que afrontan los empleados hacia la disposición al cambio, de esta forma se observará si existen focos de atención generales o aspectos específicos que necesiten mayor atención.

Los focos en la dinámica de los procesos de transformación en los seres humanos son tres:

Deseo: Es una sensación interior, una impresión materializada en los sentidos ante estímulos que nos hacen ver de pronto algo que nos ofrece una propensión o apatía. Una insatisfacción en el status quo o preocupación por el futuro y que los muestra dispuestos a cambiar. Se sabe lo que se necesita cambiar y cuáles capacidades debe desarrollar. Se tiene confianza en que los planes diseñados son los correctos.

Disposición: Se entrelaza con el deseo y nos muestra qué tan preparados están los seres humanos para el cambio. Comprenden que la organización tiene la necesidad de una transformación y creen en ella. Son conscientes de las presiones externas que sufre la empresa y de los desaciertos en el rendimiento actual.

Capacidad: Permite saber si se poseen las habilidades y conocimientos necesarios para cambiar. Están adecuadamente preparados para ello y saben que la organización cuenta con la voluntad y habilidades necesarias para llevar a cabo lo que se requiere.

Deseo sin capacidad de cambio no produce ruptura y la capacidad sin deseo no puede materializarse. Las modificaciones que deben contemplarse son tanto en la organización, como en las personas que la conforman.

Gestionar el cambio es más que “dejar que las cosas sucedan”, esto implica adaptar las actitudes y aptitudes de las personas para lograr el compromiso y alcanzar el éxito, es decir, a las personas hay que darles el apoyo y formación precisa para que sepan hacer las modificaciones, o al menos, que tengan la capacidad de aprendizaje y que posean las habilidades necesarias para desarrollar ese cometido y por supuesto, que tenga la motivación para querer hacer el cambio.

A manera de conclusión, lograr una eficiente disposición de los seres humanos hacia el cambio se resume en tres aspectos:

1.     En primer lugar tienen que conocer los objetivos que se les exigen para lograr el cometido y las reglas del mismo. Sobre esas condiciones y esas reglas podrán ir desarrollando su propia adaptación. Gracias al conocimiento adquirido, lo harán cada vez con más eficacia.

2.     En segundo lugar deben tener capacidades comportamentales y mentales para el cambio: habilidades, destrezas, resistencia, entre otras. Parte de esas capacidades serán innatas y parte vendrán del fruto de la experiencia.

 

3.     En tercer lugar deberán querer cambiar. El factor de la voluntad es quizás más importante que el conocimiento y la capacidad. Ese se alimenta principalmente de la motivación intrínseca que tengan las personas, además de la motivación extrínseca que provenga de circunstancias externas como el líder organizacional y los diferentes agentes facilitadores del cambio.


Jaime Bárcenas Ramos

Autor: Jaime Bárcenas Ramos

Consultor en Korn Ferry, Colombia MBA Escuela de Administración de Empresas de Barcelona.

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